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Javier Albert,
Alicante, 20/03/08 El sistema electoral que tenemos en España se ha quedado anticuado. Muchos dicen que fue útil en un principio, porque primaba los nacionalismos, pero son muchos más los que creemos que los nacionalismos son en sí mismos reaccionarios, reprimen las libertades individuales, llevan a la confrontación, a la corrupción, al enfrentamiento social y a la tiranía. Las minorías radicales, que son más activas que las mayorías silenciosas, están dirigiendo la política. En España tenemos el ejemplo de presidentes de comunidades que se eternizan en el cargo e imposibilitan de hecho, con su red caciquil de clientelas, la alternancia política. Los partidos españoles y los
sindicatos de clase se han convertido en estamentos cerrados dominados por
unas cuantas familias, y, últimamente, el PSOE parece más cercano
ideológicamente al siglo XVIII que al XXI. Parece ser que de sus siglas sólo
queda la “P”, por que la “S” se la ha robado la “secta”; la “O”, los
empresarios del ladrillo y la “E”, los nacionalistas. Ésta podría ser una de
las razones por las que Rosa Díez haya tenido que abandonar el partido, que
ha olvidado la ideología de Pablo Iglesias y la de todos los compañeros que
bregaron en el siglo XX por el socialismo español. Rosa Díez se rebotó del
PSOE no sólo porque estaba en desacuerdo con la política antiterrorista y el
confederalismo fáctico de Zapatero, sino porque ni siquiera esta política se
había votado en Los sindicatos no le han hecho
ninguna huelga general a ZP como le
hicieron a Felipe y Aznar, pero el Gobierno desembolsó a UGT 150
millones de euros por el patrimonio franquista incautado y piensa en esta
legislatura darle otros 150 más. A Esta Ley Electoral, de listas cerradas, se está cargando la democracia interna de los partidos, está destruyendo su ámbito estatal y los ha hecho nacionalistas. En primer lugar, por conceder privilegios a los nacionalismos, en segundo, por hacer valer seis veces más el voto regional que el estatal, y, en tercer lugar, una vez deformadas las mentalidades regionales, para captar votos. Lo último que ha degenerado la
democracia española ha sido los grandes grupos mediáticos, que han cobrado un
enorme poder económico e influencia. Ahora vemos el espectáculo que han
montado A Rosa Díez no la han apoyado las grandes empresas, los nuevos millonarios del ladrillo, los bancos transnacionales, los artistas subvencionados, los beneficiarios de “canonjías”, los funcionarios a dedo, sino intelectuales libres y rebeldes, gente desinteresada, y un sector social que pide la regeneración de la democracia española. Si con el vacío mediático que le han a hecho UPyD ha sacado 303.000 votos, tantos como el PNV-EAJ y más que ERC, ¿qué no hubiera sacado si hubiera tenido el protagonismo de estos partidos en los medios de comunicación? No estaría demás recordar que
las grandes matanzas de los dos últimos siglos fueron protagonizadas por los
nacionalistas. Empezando por Este nacionalismo, nacido a finales del XVIII, no hizo sino aumentar en los dos siglos posteriores y transformarse en el nacionalsocialismo nazi, el balcánico y el imperialismo soviético, que ha costado a Europa dos guerras mundiales, varias regionales y más de cien millones de muertos. África nos va a la zaga, y lo que queda por llegar, morena. |